La depresión no solo es un padecimiento, también es una oportunidad de mirar hacia dentro, de conocerte a ti mismo. Si tu objetivo es suprimirla no la aprovechas, no la usas para cambiar y crecer.
Pregúntate ¿a qué responde este estado de mi ser? ¿Cuáles son las áreas que reclaman cambios y las que merecen mantenerse? ¿Cómo transformo este sufrimiento en una mejor versión de mí mismo?
Nos deprimimos, no por estar defectuosos, sino por estar vivos. Por aquello que nos confronta y por lo que nos reta a ser distintos. Y es ahí, donde existe la posibilidad de vivir la transformación.





